Un juzgado descarta que Banco Madrid tuviera una estructura de blanqueo de dinero

Casi 4 años después de que se interviniera y cerrara el Banco Madrid, la justicia ha determinado que no incumplió los preceptos contra el blanqueo de capitales ni tampoco acumulaba clientes que realizaran actividades de evasión fiscal.

El juzgado de Instrucción número 38 de Madrid ha archivado una querella contra el consejo de administración de Banco Madrid, tras considerar que no solo no se acreditó ningún delito, sino que desde que dependía de Banca Privada d’Andorra (en adelante «BPA»), la entidad española reforzó más sus controles contra el blanqueo. El auto se apoya en un informe pericial del Sepblac, cuya filtración inicial precipitó el cierre de la entidad.

El auto hace referencia a que Banco Madrid intensificó sus avisos al Sepblac en los últimos años. La entidad «contrató a expertos externos independientes»y se efectuaron 17 comunicaciones voluntarias al Sepblac entre 2012 y 2015, una cantidad por encima de las ocho realizadas en los siete años anteriores. También apunta que este caso no implica ni a los órganos de dirección ni a la cúpula del banco.

Esta es la cuarta decisión judicial en España que exime de toda responsabilidad a la entidad y que se aleja de la idea de que ésta fuese una organización dedicada al blanqueo.

Todo el caso comenzó porque el FinCEN, la autoridad antiblanqueo norteamericana acusó a BPA, dueña de Banco Madrid, de realizar blanqueo de capitales con organizaciones criminales y le cortó las líneas de financiación. El FinCEN nunca acusó al ya desaparecido Banco Madrid. Sin embargo, su matriz BPA, implicada en la trama, sigue operando.

Posteriormente, tras una filtración del Sepblac que revelaba las numerosas supuestas irregularidades de la entidad, como apuntó un escrito del Banco de España, Banco Madrid fue intervenido y cerrado el 12 de marzo de 2015. En concreto, se filtró que el Sepblac había enviado a la Fiscalía Anticorrupción un informe con 23 operaciones realizadas por políticos y empresarios desde Banco Madrid, lo que provocó la retirada de 124 millones en pocos días, llevando a la entidad a la iliquidez y a la posterior intervención del supervisor.

Los daños a la entidad fueron cuantiosos, tantos para los accionistas del Banco, como para los casi 300 empleados de la entidad que perdieron sus puestos y sufrieron gran daño reputacional, lo que les dificultó volver a trabajar en el sector. Los clientes con más de 100.000 euros se vieron abocados a esperar un proceso de liquidación que, casi cuatro años después, sigue abierto, para recuperar todo su dinero.

Fuente: El País, 8 de enero de 2019.

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